Mejora de la convivencia

“12 años de esclavitud o “No quiero sobrevivir, quiero vivir”

“12 años de esclavitud” es una película que narra la historia real de Solomon Northup (1850), un hombre negro, culto, músico y libre, que vivía una vida normal familiar con su esposa y sus dos hijos en Nueva York.
Aceptar una copa con dos personajes que le engañan, le lleva a ser raptado, encerrado en una mazmorra y llevado con otros para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana.
Tras pasar por varios amos, la violencia, los abusos, el silencio, el trabajo forzado, la sumisión, la obediencia… tratan de acallar su cultura, sentimientos y esperanzas.
Se produce mucho dolor, latigazos, sufrimiento, lágrimas entre los compañeros, desarraigo de hijos ante madres, la soledad, los campos de caña de azúcar y de algodón, la cosificación ante el poderoso
La insistencia, la constancia, el diálogo y la suerte al coincidir con un compañero blanco que le puede ayudar, tratará de conseguir su libertad y encontrarse con su familia.
Solomon
La película tiene historia bien contada e hilada, silencios mantenidos, buen sonido y fotografías bonitas de paisajes, arboles, plantaciones, esclavos cantando, amaneceres y anocheceres.

La vergüenza de la esclavitud de Estados Unidos y la humanidad de un hombre libre que lucha por recuperar lo perdido, aunque dure 12 años de terror, sangre y sufrimiento es el hilo conductor.

Esta historia puede ser incluida en los listados de películas a través de las cuales se puede trabajar los valores y derechos humanos, a destacar la interculturalidad, el tesón, el esfuerzo, la constancia, el sufrimiento mantenido para conseguir lo deseado, etc.
Esclavos para vender
La reflexión con grupos de personas o alumnos puede ir por el análisis de las imágenes, las frases, la fotografía, el sonido… para llegar a la opresión, la esclavitud, el silencio, el dolor, la soledad, la violencia, el abuso, el sufrimiento… como antítesis a la libertad, los derechos fundamentales, el diálogo, la familia, el bienestar, el progreso, la cultura, el calor familiar, la interculturalidad, la paz…

Se puede también analizar cuando actuamos en libertad y cuando como esclavos, quién nos favorece en lo primero y qué nos lleva a lo segundo. Cuando actuamos para la violencia y cuando para la paz. La educación en valores es una buena apuesta hacia la formación en la resolución pacífica de conflictos, el encuentro, el diálogo, la convivencia y la interculturalidad.

El protagonista Chivetel Ejiofor como Solomon dice en un momento dado: “no quiero sobrevivir, quiero vivir”, lema que mantiene en su actitud, a pesar de lo terrorífico de la vivencia, hasta que llega Bass (Brad Pitt), en quien confía como buen mediador, para que le abra una puerta hacia la justicia, la libertad y el afecto familiar.

Nota: Las fotos han sido tomadas de Google imágenes.