CIUDADES EDUCADORAS: CIUDADES PARA CONVIVIR

En el encuentro de Kfé Innovación que realizamos en Salamanca el 7 de junio de 2011, un grupo de personas conocidas entre sí o no, dialogamos y debatimos ideas, propuestas, ejemplos y conclusiones sobre las Ciudades Educadoras. Encuentros similares se realizaron simultáneamente en más de 40 sedes.

Quiero resaltar algunas de estas ideas, conceptos y reflexiones, que sumadas a las del grupo, refuerzan la importancia de estar juntos, de pensar, de compartir experiencias educativas, ideas y un café, en un mismo tiempo y lugar: esto también es convivir.

Vivimos en nuestros pueblos y ciudades según Alicia Cabezudo “generando relaciones y actitudes, y trasmitiendo valores”. Para ello necesitamos espacios vitales que favorezcan la colaboración, la cooperación, el encuentro, la comunicación, el compartir el juego, y la vida, en momentos concretos. Esto es vivir. Esto es convivir con quienes queremos, con los que están a nuestro lado en plazas, calles, trabajo, tienda, bar, comunidad de vecinos… Es por esto que, Jaume Trilla dice que “la ciudad educadora, es una manera de aprender a vivir juntos…”

Al hablar de Ciudades Educadoras en el Encuentro, nos hemos preguntado ¿a quién hay que educar?, ¿lo que hacemos educa?, ¿para qué una Ciudad Educadora?, ¿una Ciudad Educadora es mejor?, ¿qué enseñar a Salamanca y a quién?, ¿con qué valores queremos educar?, ¿en qué espacios?, ¿es el movimiento M-15 de una Ciudad Educadora?, etc. Y llegamos a algunas conclusiones que pasan por trabajar desde la base, con un sentido de pertenencia, favoreciendo los encuentros intergeneracionales, promoviendo la seguridad del menor en la red, trabajando cooperativamente, formando una red de instituciones, asociaciones y personas, programando juntos un tronco común de valores ciudadanos en los que se construya un proyecto común para nuestra Ciudad Educadora.

Podemos enraizar la Ciudad Educadora en la que aglutina procesos educativos formales, no formales e informales. Colom (1997), y la UNESCO definen estas clasificaciones educativas. De entre ellas, resalto la educación no formal, como pedagogía de la sociedad civil, porque intenta solucionar necesidades y problemas propios de la comunidad, muchas veces al margen del poder oficial; porque defiende derechos y participa democráticamente en la comunidad, porque se produce al margen del ámbito escolar, por cómo está organizada y sistematizada; porque es independiente, de origen social, aunque reúna intencionalidad educativa. Destaco también la educación no formal en una ciudad Educadora porque da lugar a nuevos perfiles profesionales, más allá de la titulación del educador; porque se asienta en el dinamismo, la innovación, la libertad, la participación, toma de conciencia y decisiones, y la creatividad propia de las pedagogías comunitarias.

Esta es la pedagogía del pueblo o de la calle, que se realiza en Ciudades Educadoras en una red de instituciones, espacios, tiempos y acciones para la educación, tales como los ayuntamientos, los centros cívicos, las instituciones que alfabetizan, que realizan animación sociocultural, que educan para la salud, para el consumidor, para el medio ambiente, para la educación patrimonial, o para la formación laboral permanente.

 

Las acciones, actitudes y valores de la Ciudad Educadora no restan protagonismo, ni importancia a las que se ejercen en la escuela como marco educación formal en torno al sistema Educativo, sino que se complementan, tienen que aprender a coexistir más allá de los formalismos de la enseñanza obligatoria, para convivir con el borroso y sutil conjunto de experiencias educativas que la ciudad presenta.

Más allá de la nomenclatura o discurso sobre ciudad contemporánea, ciudad civilizadora, educación descentrada de la escuela, o para escolar, o peri escolar, o Ciudad Educadora, las finalidades, objetivos, acciones y valores han de ser compartidos en su gran mayoría.

En el Primer Congreso Internacional de Ciudades Educadoras en 1990, en Barcelona, se elaboró la “Carta de las Ciudades Educadoras”. En ella se declara que (…) la ciudad será educadora, (…) cuando asuma la intencionalidad y responsabilidad cuyo objetivo sea la formación, promoción y desarrollo de todos sus habitantes. La ciudad será educadora si ofrece con generosidad todo su potencial, si se deja aprehender por todos sus habitantes y si se les enseña a hacerlo”

En este sentido quiero señalar algunas Ciudades Educadoras latinoamericanas que han hecho un gran esfuerzo por aplicar proyectos destacables como Buenos Aires, Rosario, Porto Alegre, Manizales, Vallenar, Montevideo, Bogotá…

En la Ciudad Educadora aprendemos a convivir desde el respeto, la tolerancia, la interculturalidad, el compartir, colaborar, cooperar, comunicar…, como valores que han de estar presentes en nuestras sociedades contemporáneas. La suma de experiencias positivas en esta dinámica, responden a un proyecto compartido, más allá de la conflictividad que pudiera darse por incompatibilidades entre acciones educativas formales o no, con distintos intereses, metodologías, espacios, y educadores.

Gracias a los organizadores, a los patrocinadores y a los participantes del Kfé Innovación de Salamanca que nos han permitido conocernos, reconocernos, y empezar a soñar nuestra Ciudad Educadora.

Fernando González Alonso

Magisterio Luis Vives

Facultad CC. Humanas y Sociales

Universidad Pontificia de Salamanca

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COLOM ANTONI, J. (1997): “Teorías e Instituciones contemporáneas de la educación”. Barcelona, Ariel Educación.

TRILLA BERNET, Jaume. (1993): “La educación y la ciudad”, en: Ciudad Educadora. Un concepto y una propuesta. Corporación Región, Medellín, 1997, pp. 28-45, texto que corresponde al capítulo primero del libro: Otras educaciones. Barcelona, Universidad Pedagógica Nacional/Antropos, 1993.